¿Es posible armonizar la vida familiar y la laboral?
¿Es un tema solo de las familias, de los padres o de las madres?
¿Las empresas tienen las posibilidades de intervenir?
Carmen Vásquez de Velasco
Coordinadora CONAMOR-SUMBI
¿Cuánto tiempo les dedico a mis hijos?, ¿Tengo un tiempo disponible a lo largo de la jornada diaria, para dedicarles y comunicarme con ellos?, ¿En el fin de semana, salgo con ellos al parque, al cine o al teatro?
El día a día de la familia moderna, transcurre a toda prisa, desde las intensas jornadas de trabajo, hasta las distancias que se transitan entre el hogar, la escuela, las compras, y todas las demás labores cotidianas. ¿Pero quiénes son los que están en el centro de la tormenta?, nuestros hijos e hijas, que sin importar su edad o género, viven cada vez más solos, aburridos y desprotegidos.
Asumir la paternidad o maternidad, en pleno desarrollo profesional, es uno de los desafíos más difíciles de afrontar porque afecta nuestra relación con los hijos y nuestro desempeño laboral. Esta situación es cada vez más frecuente, sin embargo empleados y/o superiores no son conscientes de la magnitud y consecuencias que genera esta problemática.
Como especialista en temas de educación y familia, muy a menudo escucho decir a los niños: ¡Mi padre llega muy tarde a casa y nunca firma las notas, cuando él llega yo ya estoy durmiendo!, ¡Mi padre no me ayuda con los deberes, dice que eso es cosa del colegio! ¡Estoy aburrido, no se que hacer! Este aburrimiento está asociado a tener un día largo de espera a la llegada de papá o mamá a casa.
Como especialista en temas de educación y familia, muy a menudo escucho decir a los niños: ¡Mi padre llega muy tarde a casa y nunca firma las notas, cuando él llega yo ya estoy durmiendo!, ¡Mi padre no me ayuda con los deberes, dice que eso es cosa del colegio! ¡Estoy aburrido, no se que hacer! Este aburrimiento está asociado a tener un día largo de espera a la llegada de papá o mamá a casa.
Para estos casos aconsejo a los padres darse unos minutos del día para chequear las tareas de sus hijos y de esta manera crear en ellos el hábito responsable de estudiar, ya que la ausencia del padre genera una desmotivación del niño, llevándolo a la soledad y al fracaso escolar.
Durante el día los pequeños de nuestro hogar están acompañados por empleadas que jamás reemplazarán el afecto o la seguridad que nosotros le podemos dar. Pueden tener todos los juguetes electrónicos o la película que aún no estrenaron en el cine, pero nada de eso compensará compartirla con quienes más quiere y a quiénes más les gustaría tener a su lado: papá y a mamá.
Según resultados de diversos estudios sobre temas de educación y familia, está demostrado que en la actualidad se hace notar la ausencia de los padres en la vida de los hijos, ante la falta de tiempo, dedicándoles dos o tres horas semanales para realizar diversas actividades con sus hijos, como jugar juntos (no ver tele), salir a pasear o montar bici (no almorzar en la calle), pintar o leer un cuento. Así, semana a semana, año a año perdemos disfrutar de su crecimiento y el placer de verlos aprender.
Ante tal situación preocupante, se hace muy necesario reflexionar sobre la importancia de la vida en familia y su aportación en el desarrollo de los hijos. Para ello SUMBI, Servicios Educativos y Propuesta Social, viene impulsando el programa “Conamor”, en el cual se brindan talleres educativos para empresas en fortalecimiento de la familia y equilibro laboral-familiar, utilizando estrategias lúdicas, vivenciales y creativas que permitirán fortalecer vínculos afectivos (padres-hijos), organizar mejor su tiempo y la rutina familiar, garantizando una sólida presencia emocional.
Las empresas que ya participaron en Conamor están más enfocadas en mejorar el desempeño de sus trabajadores y el vínculo con sus hijos. Están invirtiendo más en talleres para su personal, les dan flexibilidad para organizar sus tareas y metas en reemplazo de ciertas obligaciones, incentivan el buen desempeño con jornadas comprimidas, y otras estrategias que demuestran excelentes resultados en el ambiente laboral, en el ánimo del colaborador y especialmente, en promover una sociedad más humanizada y justa para los niños y niñas que merecen toda nuestra atención y afecto.
Finalmente, comparto este pensamiento de Ernesto Sábato: “El mundo vive una deshumanización…es la única especie que no es capaz de cuidar a su descendencia”.


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